Bienvenido a la era selfie. El pasado 2 de marzo de 2014, la presentadora de los Oscars Ellen DeGeneres, causó un gran furor en las redes sociales debido al famoso selfie que ocupó tan sólo 5 minutos de la gala. Guapísimos actores, escenario bañado en lujos, gestos fotogénicos y una ‘instantánea improvisada’ fue la causa de la revolución de 43 millones de espectadores en todo el mundo. En 12 horas la fotografía fue vista 32 millones de veces y alcanzó los 3,1 millones de retuits en Twitter.
Pero pasados los días se desveló el secreto del popular selfie de Hollywood. Se trató de una campaña publicitaria de Samsung muy bien estudiada. »Es algo que hicimos para Samsung» confesó el representante de la campaña de publicidad de la marca, Maurice Levy.
Desde entonces, los selfies se han considerado necesarios para nuestro estilo de vida. Pero, ¿qué es realmente el selfie? La traducción castellana vendría a ser »auto-foto», que se suele hacer con la cámara digital de un móvil enfocando tu rostro. Además, »selfie» fue elegida como »palabra del año 2013», tras extender su uso entre los ciudadanos ingleses. Los selfies permiten mostrar a la sociedad lo que haces en cada momento, con quién estás o mucho peor, dónde estás, ya que estás mostrando tu intimidad.
Algunos, rechazando el favoritismo hacia los selfies, se preguntan si es un acto de narcisismo moderno. Para la doctora Panpimol Wipulakorn, experta del departamento tailandés para salud mental, sí. “Prestar demasiada atención a las fotografías publicadas, controlando quién las mira o a quién le agrada o quién comenta, con la esperanza de lograr la mayor cantidad posible de ‘me gusta’, es un síntoma de que los selfies están causando un problema”.
Y es que nos gusta gustar. Nos gusta sentirnos reconocidos por los likes o retuits y estar completamente integrados en la sociedad. No dudamos en buscar la mejor pose, el mejor paisaje o la mejor situación para ser ‘queridos’ en la Red. Según la experta, algunos selfies pueden llevar a cabo problemas psicológicos relacionados con la falta de confianza hacia uno mismo o la prepotencia enmarcada en una fotografía.
Es imposible que no caigas en la patraña de los selfies, si aún no te has hecho uno poco tardarás en hacerlo. ¿Aún no sabes como hacer un selfie? Pues parece sencillo, pero no debemos olvidar los detalles que hacen de la fotografía una maravilla en nuestro perfil o muro.
Lo primero que debemos hacer es escoger el escenario de la fotografía, el entorno debe transmitir alguna emoción o sensación, como romanticismo, libertad, comodidad, lugar hogareño o vacacional o incluso que lleve mensajes explícitos o publicitarios. Además, es importante que el paisaje salga en todo su esplendor. Si estamos delante de un paraje emblemático o con una persona famosa, es conveniente que ocupe el espacio central de la fotografía.
En segundo lugar, es importante la iluminación y la no utilización de flash. Una buena fotografía debe tener una buena iluminación y sin flash, para que permita ver con claridad los rostros y el resto del paisaje.
Finalmente, solo hace falta que tu rostro sea propio de un selfie. Sacar la lengua, entornar los ojos, sonreír de forma exagerada, o poner cara de admiración, pena, alegría o rabia son los gestos más admirados en Internet.
Aunque los selfies puedan resultar ‘inofensivos’ hay algunos que se han evidenciado desagradables o provocativos para los ojos de las redes sociales y canales de comunicación. Esta moda está llegando hasta tal punto que ya se han difundido instantáneas en contextos de guerra o manifestaciones con un rostro tan sonriente como desconcertante.
