Transporte a medio gas

En la Semana Europea de la Movilidad, celebrada en septiembre, la Unión Internacional de Transporte Público presentó un informe sobre las ventajas de este medio de movilidad. Algunos beneficios nombrados fueron, entre otros, los puestos de trabajo que genera, la reducción de la congestión urbana y la disminución de la polución.

A pesar de esto, recientemente se han publicado datos sobre el uso del metro y autobuses en la ciudad de Barcelona, los cuales no son precisamente demasiado optimistas. Desde enero se ha registrado un descenso de diez millones de usuarios, hecho que agrava la situación económica por la que pasa este sector.

Como es sabido, el transporte público es deficitario, ya que sólo el 43% de los gastos son cubiertos por la venta de billetes. El resto, un 57%, corre a cargo de fondos públicos. Este porcentaje se ha podido mantener respecto el año pasado gracias a la subida de precios de las diferentes modalidades de billetes y, especialmente, de la T-10, la más utilizada por los usuarios. Además, la recaudación ha disminuido en los diferentes peajes de la región metropolitana y la matriculación de nuevos vehículos también ha seguido la misma tendencia.

Así pues, la conclusión es que la movilidad de los ciudadanos se ha reducido, tanto en el ámbito público como en el privado. La caída de la actividad laboral conlleva un retroceso en la economía. Los ciudadanos disponen de menos dinero en sus bolsillos y, por tanto, se mueven menos, ya sea para ir al trabajo, ir de compras o salir en sus ratos de ocio.

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