El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comunicado este martes en Dubái que España vetará el uso de redes sociales a los menores de 16 años y pondrá en marcha nuevas iniciativas para reforzar la supervisión de las plataformas digitales, así como para exigir responsabilidades a sus directivos en caso de incumplimientos.
El anuncio se produjo durante su discurso ante el pleno de la Cumbre Mundial de Gobiernos, donde adelantó que el Consejo de Ministros aprobará la próxima semana un paquete de medidas que incluirá esta restricción.
La finalidad de esta iniciativa es combatir los excesos de las grandes plataformas y asegurar un espacio digital protegido para los menores. Se trata de una normativa que numerosas familias reclamaban desde hace tiempo, aunque también ha suscitado ciertas incógnitas.
Actualmente, nuestros niños están expuestos a un espacio en el que nunca deberían navegar solos, un espacio de adicción, abusos, violencia, pornografía y manipulación. No vamos a tolerarlo más.
Una de las principales dudas tiene que ver con su aplicación. La propuesta prevé que las propias plataformas incorporen mecanismos fiables de verificación de edad y medidas efectivas que bloqueen el acceso a quienes no cumplan los requisitos. Deberán verificar que los usuarios cuentan realmente con la edad declarada.
Esas grandes plataformas también incurrirán en responsabilidades en caso de manipulación de algoritmos, entre otros supuestos. Por otro lado, será ampliada la lista de contenidos considerados ilegales.
De este modo, grandes redes sociales como Instagram, Youtube y TikTok pasarán a estar bajo un nuevo escrutinio legal con el objetivo de proteger a los menores del «salvaje Oeste digital» en el que se han convertido esas plataformas. Servicios de comunicación como Whatsapp o Telegram quedarán fuera de este nuevo control.


