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Muchas familias se preguntan a qué edad pueden tener los menores su primer teléfono móvil. A veces, los progenitores se sienten presionados por el entorno, al ver que las amistades de sus hijos ya disponen de un smartphone y, otras veces, piensan que así pueden estar más tranquilos al saber dónde están los pequeños y que estos puedan llamarles en cualquier momento si necesitan algo. Sin embargo, también les preocupa que los menores hagan un uso excesivo de la tecnología o accedan a contenidos inadecuados.
Para arrojar algo más de luz a este tema, una investigación ha analizado datos de más de 100.000 jóvenes, entre los 18 y los 24 años. A estos se les preguntó a qué edad recibieron su primer móvil y se utilizó el Cociente de Salud Mental (MHQ), una herramienta de autoevaluación integral que mide el bienestar en múltiples áreas (social, emocional, cognitiva y física). Las conclusiones a las que llegaron los expertos fue que el uso de los teléfonos móviles a edades muy tempranas trae consecuencias sobre la salud mental.
El estudio divulgado a través de Journal of Human Development and Capabilities, expone que aquellos que recibieron su primer teléfono a los 12 años o antes, tuvieron un puntaje más bajo de salud mental en la edad adulta. Los síntomas asociados con el uso temprano de dispositivos móviles abarcaron desde sentimientos de agresividad y hostilidad, hasta desapego de la realidad y alucinaciones, pasando por mala regulación emocional y baja autoestima. Los investigadores plantean que la entrada anticipada a las redes sociales tiene mucho que ver con estos resultados.


