La crisis del COVID-19 manda a muchos jóvenes de vuelta a la casa familiar

Foto: natik_1123 / Pixabay

Los jóvenes en España no lo tienen fácil para emanciparse, siendo uno de los motivos los bajos salarios que no les permiten costearse una vivienda.

En este panorama poco favorecedor, el COVID-19 no ha hecho otra cosa más que agravar la situación, provocando que muchos jóvenes hayan perdido su empleo o sufran precariedad laboral. Consecuentemente, quienes viven en el hogar familiar ven difícil poder independizarse y entre los que lo habían logrado hay quien ha tenido que regresar a la casa de sus progenitores.

Según un estudio del Observatorio de Emancipación Juvenil realizado en el primer semestre de 2020, solo el 17,3 % del grupo de población entre los 16 y los 29 años de edad tenía capacidad para valerse por sí mismo fuera del hogar familiar. Se trata del peor dato desde el año 2001. Así lo recoge La Voz de Galicia en un artículo que explica que solo en los seis primeros meses de 2020, el porcentaje de jóvenes emancipados ha sufrido un recorte de 1,4 puntos.

Por comunidades autónomas, la emancipación residencial de los jóvenes retrocedió en el primer semestre en prácticamente todos los territorios, a excepción de Canarias, La Rioja y Baleares. A la cabeza de los descensos están el País Vasco, Extremadura, Asturias, Andalucía y la Comunidad Valenciana.

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