La recuperación económica será más difícil para las personas jóvenes

Foto: Csamhaber / Pixabay

El Instituto de la Juventud (Injuve) y el Consejo de la Juventud de España (CJE) han presentado la segunda parte del estudio conjunto Juventud en riesgo: análisis de las consecuencias socioeconómicas de la COVID-19 sobre la población joven en España, en el que se exponen datos sobre cómo ha afectado la situación actual de pandemia a la economía de los jóvenes.

Los efectos económicos derivados del COVID-19 golpean a toda la población pero, especialmente, a la juventud española. Como refleja el mencionado texto, la tasa de ocupación entre jóvenes ha caído hasta el 33,5 % – incluyendo en este cálculo a aquellas en situación de ERTE – y se ha producido un aumento de la tasa de paro de hasta el 30 %. Además, aproximadamente el 29,6 % de la población joven ocupada, hoy en situación de ERTE o similar, afronta un riesgo importante de perder su empleo por trabajar en sectores vulnerables. De hecho, entre el primer trimestre y el segundo del año, dos de cada 10 jóvenes, un 19,8 %, ha perdido su empleo.

En el informe también se recoge cómo gran parte de la población joven, ante la imposibilidad de encontrar un trabajo, abandona la búsqueda activa de empleo y se refugia, de nuevo, en los estudios, pasando a integrarse en la población inactiva.

Se requieren políticas que mejoren la situación de vulnerabilidad de la juventud.

La población joven es uno de los colectivos con mayor precariedad laboral por contar con menores sueldos, un mayor riesgo de sobrecualificación y una mayor temporalidad, parcialidad y discontinuidad. Por ello, en épocas de crisis son las personas jóvenes las que son despedidas o no renovadas. Para evitar que esto siga pasando se debe apostar por proteger social y laboralmente a los jóvenes, con propuestas que les garanticen unas condiciones dignas de trabajo que repercutan de forma favorable en su calidad de vida.

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