Las multinacionales tecnológicas no comprueban el trabajo infantil, según Amnistía Internacional

Las multinacionales tecnológicas no comprueban el trabajo infantil, según Aministía Internacional

Foto: AI y Afrewatch

Amnistía Internacional (AI) denuncia que multinacionales tecnológicas como Apple, Samsung o Sony no se aseguran de que sus productos no utilicen cobalto extraído con mano de obra infantil en países como la República Democrática del Congo (RDC).

AI y African Resources Watch (Afrewatch) documentan cómo se compra el cobalto en zonas donde el trabajo infantil está muy extendido y se vende a Congo Dongfang Mining (CDM), filial del gigante chino de la industria mineral Zhejiang Huayou Cobalt Ltd (Huayou Cobalt), que lo distribuye a fabricantes de baterías que abastecen a empresas automovilísticas y de tecnologías, como Apple, Microsoft, Samsung, Sony, Daimler y Volkswagen.

Millones de personas disfrutan el beneficio de las nuevas tecnologías pero no se preguntan cómo se han fabricado. Es el momento de que las grandes empresas tomen responsabilidad en la extracción de los materiales con los que se hacen sus productos. (Mark Dummett, investigador de negocios y derechos humanos de Amnistía Internacional).

El informe de las ONG ha sido elaborado tras recopilar pruebas en las minas de la RDC, entrevistar a mineros y comerciantes y analizar los materiales empleados por las empresas. En el texto se recogen testimonios de niños congoleños que aseguran trabajar hasta 12 horas diarias en la mina para ganar entre uno y dos dólares al día; además de denunciarse que la gran mayoría de los mineros trabajan si la protección necesaria (guantes, ropa de trabajo, máscaras, etc.) para prevenir enfermedades respiratorias y/o de piel.

Al menos 80 mineros murieron bajo tierra en el sur de la RDC entre septiembre de 2014 y diciembre de 2015.

Por su parte, Unicef pone de manifiesto que al menos el 50% del cobalto de todo el mundo se produce en el Congo, donde en 2014 había cerca de 40.000 niños trabajando en las minas del sur del país.

Por ello, las ONG piden a las empresas que investiguen de dónde procede el cobalto que venden a otros o que utilizan en sus productos y que se aseguren que no están comprando mineral extraído en condiciones que violan los derechos humanos.

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