Aumentan las renuncias a las viviendas protegidas

La crisis ha hecho estragos en los bolsillos de los más jóvenes. La media salarial ha bajado y el número de jóvenes parados es catastrófico. Todo ello ha desembocado en que el acceso a la vivienda, incluso la VPO, sea considerado ya un lujo.

Lo que era, no hace mucho, una gran ventaja a la hora de conseguir tu primera vivienda ha pasado a ser un lujo que pocos jóvenes pueden permitirse. Sólo aquellos con trabajo, salario suficiente y sin inestabilidad laboral pueden plantearse la compra de una vivienda protegida u optar por un alquiler social.

Tras los que han abandonado la idea de intentar adquirir una VPO están los que lo hicieron pero han tenido que, finalmente, desistir al quedarse en paro, ver reducido su salario o la imposibilidad de acceder al crédito hipotecario.

Todo ello ha sido analizado por el Defensor del Pueblo en su último informe anual, en el que se apunta a un cambio en las políticas de vivienda.

Ésta es una realidad que necesariamente debe tomarse en consideración por los poderes públicos en el diseño de las políticas de vivienda.

Pero las circunstancias que rodean a los renunciantes se vuelven, si cabe, aún más dañinas cuando las devoluciones de las aportaciones entregadas para la VPO se alargan debido a problemas de liquidez de las empresas adjudicatarias.

Otras quejas de los jóvenes giran en torno al interés que gravan las operaciones hipotecarias para la compra de viviendas protegidas, siendo éste más gravoso en muchos casos que los casos de viviendas no protegidas.

Share this post

PinIt
scroll to top