Sobre el VAR en el fútbol

Anda revuelta la prensa deportiva merengue estos días por el supuesto error cometido por el VAR al no considerar penalti (por mano) una acción ocurrida en el área del Betis, el último rival del equipo blanco. “El VAR no funciona”, es la conclusión resumida a la que llegan muchos periodistas de bufanda porque el viento no sopla en la dirección deseada.

El VAR es, digan lo que digan, un invento fantástico que viene a ayudar a evitar los errores mayúsculos y groseros que se han producido en el pasado. Ya no hay lugar para el victimismo ni de grandes ni de pequeños porque ya no hay posibles errores, salvo que coincida un mal día del árbitro sobre el terreno de juego y en el VAR.

En el partido Real Madrid VS. Real Betis el balón tocó en la mano de Feddal, jugador de los verdiblancos. El árbitro, sin embargo, no consideró la jugada como punible y no sanció la pena máxima. EL VAR, por su parte, tampoco avisó al árbitro ya que consideró que esa jugada entreba en el campo de decisión del primero, es decir, que debía ser el mismo quien debía decidir si esa mano era o no penalti.

La decisión, pues, no fue si la mano toacaba o no el balón sino si esta acción debía ser o no penalti. Ni el árbitro ni el VAR lo creyeron así y la prensa de bufanda de turno empezó a afilar sus lanzas desde el minuto siguiente para escribir sus pataletas habituales… y para eso les pagan.

El VAR ha venido al fútbol para reducir el número de errores en las decisiones arbitrales. Cierto es que esos errores no desaparecerán al 100% porque puede suceder lo que apuntaba antes, es decir, mal ojo por parte del árbitro en el terreno de juego y del que se encuentra en la sala de revisión. Pero, en cualquier caso, las discusiones sobre las “moviolas arbitrales” han cambiado para discutir interpretaciones, no errores garrafales.

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