La Roja se marcha del Mundial sin hacer ruído

La Selección española de fútbol se marcha del Mundial sin haber dado muestra de la calidad que atesora. La mayoría de los grandes jugadores que componen la plantilla de La Roja no han demostrado tener ganas de llevarse el preciado trofeo en ningún momento.

Tanto los resultados como el juego no han sido ni mucho menos brillantes: un empate contra Portugal, una victoria por la mínima contra Irán, un empate contra Marruecos y, por último, una derrota en los penaltis contra Rusia, quien ha apeado a la selección española del torneo.

Lo cierto es que en ningún momento el espectador ha visto un equipo que iba a más, más bien lo contrario. Pasamos de un empate ante Portugal en el que se observó algún momento de buen juego, a partidos muy flojos en los que obtuvimos una victoria y un empate. Pero la palma se la llevó el partido contra Rusia en el que el combinado español no parecía demostrar ganas por llevarse la victoria, a excepción de algún arreón final con Aspas y Rodrigo en el campo.

El famoso tiki-taka era una herramienta fantástica porque debilitaba al rival, quien llegaba a la segunda mitad muy cansado. Empezaba a dejar huecos en su sistema defensivo, no llegaban las ayudas en las coberturas y, al final, caían como fruta madura. Pero, claro, toda su fortaleza se demostraba con un pase clave, un dribling, un remate tras varias combinaciones… En definitiva, el gol. Sin éste, la filosofía del toque y pase corto es inútil y aburre hasta al aficionado más entusiasta.

Esta eliminación, lamentablemente, cierra definitivamente un ciclo de gloria en el que jugadores históricos de La Roja (Xavi, Iniesta, Casillas, Xavi Alonso, Villa, etc.) estuvieron en su apogeo futbolístico al mismo tiempo y en el mismo equipo y demostraron al mundo cómo se podía jugar y ganar sin ser ni el más fuerte ni el más rápido.

Por último, no querría olvidarme de la fechoría cometida por el soberbio Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, la concatenada estupidez del ex seleccionador Julen Lopetegui ni la falta de temple (y mala leche mal dirigida) de Luis Rubiales, presidente de la Federación Española de Fútbol. Los tres, con sus decisiones, hicieron todo lo posible para dificultar el camino a nuestra Selección.

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