Cómo ser feliz solo

Cómo ser feliz sólo

¿Alguna vez te has sentido solo, aun cuando has estado rodeado de personas? Es una realidad que golpea a muchas personas adultas. Este sentimiento de soledad lleva a algunos a la consulta de un psicólogo o un psiquiatra, porque no pueden resolver por sí mismos su desasosiego. En caso de que te sientas así, no debes tener sentimientos de culpa o inferioridad. De hecho, la infelicidad es muy común en el siglo XXI.

El estrés ha sido nombrada la enfermedad de estos tiempos de velocidad acelerada y poco contacto humano. Y es precisamente esa vida agitadísima la que nos aliena, y termina por alejarnos de nuestros seres queridos y toda la sociedad (en los casos extremos).

No estamos solos cuando estamos con nosotros mismos

Existen algunas pistas que puedes seguir para vivir mucho más feliz tu existencia. Si las sigues puedes sortear mucho mejor los problemas que seguramente encontrarás en el camino de la vida. No se trata de ser pesimistas y pensar que todo lo malo nos ocurrirá, pero hay que ser realista y saber que la vida está llena de escollos que debemos sortear o superar.

Según los psicólogos, los problemas son aquellas situaciones incómodas en las que podemos intervenir para cambiar el resultado de la misma. En cambio, debemos tener en cuenta que aquellas situaciones en las cuales no podemos influir no debemos asumirlas como problemas, pues no tenemos las herramientas o las posibilidades de cambiar lo que nos hace infelices. No se trata de ser derrotistas, sino de hacer un recuento realista de nuestras opciones en la vida. No podemos luchar contra molinos de viento.

La felicidad, un asunto de equilibrio

Conseguir la felicidad se trata de equilibrar nuestros deberes sociales con nuestros deseos personales. En tanto seamos más fieles con nosotros mismos, más paz interior experimentaremos. No obstante, los terapeutas alertan sobre la necesidad de valorar de una manera realista nuestras posibilidades reales al hacer planes en la vida, pues algunas veces la fuente de la frustración personal se origina desde el momento mismo que soñamos con quimeras imposibles.

Cuando se trata de hacer planes a mediano y largo plazo, los especialistas recomiendan tener en cuenta que no somos máquinas de trabajo, sino personas que necesitamos un ritmo de trabajo, de vida. No debemos proponernos metas que nos sobrepasen, pues nos agotaremos mental y físicamente.

Confianza en uno mismo

Hacer esto que comentamos no es tan fácil, pues implica una gran autoconfianza y autor reconocimiento. Por lo general estos dos elementos de la personalidad se ganan paulatinamente con la experiencia de vida. No debemos preocuparnos si sentimos que no tenemos suficiente de uno otro elemento: cada uno de nosotros madura a su paso, según su historia personal.

Con respecto a estar solo, debemos asumir que no está mal. Es cierto que existe mucha presión social con respecto a estar acompañados, sobre todo de una pareja, pero esto es una manera de regulación social, y nada más. Si no tienes pareja, no te falta nada en la vida. Tú naciste solo y te vastas y sobras para ganar las metas que te propongas.

La soledad puede ser un momento de reflexión y paz interior, donde conectemos con nosotros mismos. En medio de tanto estrés social tomarnos un tiempo con nosotros mismos puede ser una experiencia reveladora. Podemos pensar con un poco de privacidad en nuestros propósitos, metas y también miedos. Solo cuando estamos cuando nosotros mismos podemos darnos el lujo de ser absolutamente sinceros, viscerales, pues las ataduras sociales que nos obligan a ser políticamente correctos quedan de la puerta de nuestra habitación para afuera. Esos mandatos que nos enseñaron desde pequeños: sé amable, no digas frases que puedan incomodar a tu interlocutor, complace lo más que puedas a todos a tu alrededor, mantén una distancia con los extraños, no expreses tus sentimientos personales porque serás descubierto o puesto en evidencia… ¿Todo esto no supone para ti una gran carga psicológica? Este tipo de posturas, aprendidas desde pequeños, suponen una fuente de sufrimiento mental que afecta, en mayor o menor medida, a muchísimos a casi todas las personas. Soltar las amarras de las posturas encartonadas nos hará mucho más felices. ¿Sabes por qué? Pues porque seres más flexibles en la vida. Tomaremos las decisiones que realmente nos plazcan y lo haremos con seguridad.

Debemos querernos a nosotros mismos en primer lugar

La seguridad será un elemento que nos posicionará muy bien en sociedad, pues nos permitirá acceder a status que nunca hemos alcanzado. No se trata de ganar dinero, sino amigos y conocidos. Si piensas que eres de los que no puedes tener amigos y llegar a un bar a tomarte unas cervezas con ellos te cuento que el secreto de “gustar a las personas” es muy simple: debes gustarte a ti en primer lugar. Las personas notan esas cosas, lo creas o no.

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