Vaginosis bacteriana, ¿qué es?

Vaginosis bacteriana, qué es

Más del 30% de las infecciones que pueden afectar la vagina, es causado por la vaginosis bacteriana. Esta no es más que una variación en la flora de la vagina provocada por múltiples factores como la humedad de la zona genital femenina, el temprano comienzo de la actividad sexual, el cambio frecuente y desmedido de parejas sexuales y las duchas vaginales.

Sobre el tema, hoy nuestro portal te ofrece algunas curiosidades que te permitirán conocer mejor de qué se trata este padecimiento y cómo combatirlo de manera efectiva.

¿Qué es la vaginosis bacteriana y cuáles son sus síntomas?

La vaginosis bacteriana es una patología producida a partir de la alteración de la flora de la vagina y la transformación del microambiente vaginal. La flora vaginal es el conjunto de varios microorganismos, aunque los más abundantes con los lactobacilos. La vaginosis se evidencia cuando crece excesivamente el número de agentes patógenos en la zona genital, sustituyendo a los lactobacilos y aumentando el pH vaginal.

Sus principales síntomas son las irregularidades en el flujo vaginal, que se vuelve poco común y se vuelve de color blancuzco, más líquido y homogéneo, con un ocasional olor a pescado. No obstante, puede darse el caso de que se descubra el padecimiento de vaginosis bacteriana durante una visita de rutina al ginecólogo.

Posibles consecuencias de la vaginosis bacteriana

El padecimiento de vaginosis puede acarrear algunas complicaciones. En el caso de una mujer embarazada, puede provocar problemas relativos a su gestación, ya que puede ser la causa de situaciones ginecobstétricas complejas como abortos involuntarios, partos prematuros, contagio por ITS, endometritis e inflamaciones pélvicas. La ginecóloga del Centro de Salud Sexual y Reproductiva Alicante III, Dra. María Ángeles Gómez, insiste en el tratamiento efectivo de la vaginosis en las embarazadas para reducir los riesgos de atravesar complicaciones durante la gestación y el alumbramiento.

¿Cómo puede tratarse esta patología femenina?

Por lo general, su tratamiento debe comenzar cuando se perciban los síntomas, pero en algunos casos, puede comenzar incluso sin la sintomatología. Estos casos son: mujeres embarazadas, cerca de someterse a una intervención ginecológica, prontas a un legrado luego de un aborto o aquellas que vayan a colocarse un DIU.

Por lo general, los tratamientos más utilizados son aquellos a base de antibióticos, pero la efectividad de estos suele ser a corto plazo, por lo que son frecuentes las recaídas. Esto se debe a que su acción contra determinados microorganismos es limitada y aumenta cada vez más la resistencia.

Tratamiento sin antibióticos

Como alternativa a los tratamientos con antibióticos, la Dra. María José Rodríguez, ginecóloga del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Infanta Sofía de Madrid refiere que, hoy día, puede utilizarse un tratamiento no antibiótico de aplicación vaginal que posee un espectro amplio y una acción certera contra los agentes patógenos. Además puede ser bien tolerado, por lo que se trata de una opción segura que puede ser utilizada, incluso, durante el embarazo y la lactancia. Asimismo, no daña los preservativos de látex.

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