Compramos chismes sin pensar

Nuevo modelo de iPhone, el número 6, y nuevo récord de Apple que ya ha recibido el doble de pedidos que para su anterior modelo. Esto viene a ser un claro ejemplo de obsolescencia programada que lleva a muchos y muchas a comprar compulsivamente, casi como autómatas, el nuevo chisme de turno. ¿Por qué? ¡Por que es nuevo!

Vale, un aparato muy majo y tal… pero, ¿lo necesitas? ¿Te sobra tanto la pasta que compras como un richachón? O, peor aún, ¿le pides el dinero a tus padres para tener lo último (y más caro) del mercado de la telefonía móvil?

El indestructuble Nokia 3310No voy a negar que los smartphones de última generación son más delicados (por decirlo suave) que los primeros aparatos con los que despegó la telefonía móvil. Estoy hablando de modelos como el famoso Nokia 3310 que, incluso, ha dado lugar a memes que lo tachan de indestructible.

Obviamente, esos modelos antiguos no disponían de funcionalidades ni cualidades como los smartphones de hoy en día. Eran un mero medio de comunicación, nada más, no podías conectarte a gran velocidad a Internet ni ver vídeos o fotografías. Eso sí, la batería duraba varios días y podían caerse de la bolsa al suelo sin que se te helara la sangre del susto.

Pero en esas que llegaron los smartphones “superguays” y las tablets “molonas” con sus acabados de aluminio que dejaban a las Blackberry como verdaderos zapatófonos anticuados. Y, de ahí, a la carrera de los distintos tipos de obsolescencia programada para mayor provecho económico de las Apple, Samsung, entre otras.

Soy el último iPhone y me deseas... lo sabes.

Soy el último iPhone y me deseas… lo sabes.

No sé cuál de los tipos de obsolescencia programada es la que más rabia me da: la preprogramada por el fabricante o la obsolescencia por modas. La primera es una estafa porque “mata” el dispositivo que has comprado una vez llega a un número definido de horas de uso, aunque pudiera durar más. La segunda tiene un componente psicológico difícil de analizar para el común de los mortales pero es un arte que Apple y otras empresas dominan con maestría. Sólo hace falta ver las colas que se forman en las puertas de las tiendas cada vez que sale un nuevo modelo. ¡Incluso la gente pasa noches durmiendo al raso para conseguir las primeras posiciones de la fila! Pero, ¿estamos locos o qué?

Lo primero que debemos hacer cuando “necesitamos” comprar un nuevo aparato es preguntarnos qué razones tenemos para comprarlo. Y no, que es un dispositivo mejor no es suficiente. Sus mejores cualidades sólo son causa de compra si precisas de ellas para tu trabajo o son útiles para tus estudios, es decir, hay razones prácticas y reales. Si no es tu caso, la versión anterior de ese mismo aparato que ya tienes es más que suficiente.

Si tras esa primera reflexión, concluyes que sí necesitas ese nuevo modelo, estudia un poco la oferta. A lo mejor te das cuenta de que hay opciones más baratas y de igual o parecida calidad.

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