3000 km de distancia educativa

Gran parte del éxito del reconocido sistema educativo finlandés se debe a la valoración que recibe la figura del docente. La profesión de maestro es una de las más demandadas en el país, aunque se requiera un alto nivel de formación.

Aquellos alumnos que deciden acceder a la carrera de magisterio deben superar el nueve en su nota media, además de pasar un examen de entrada en cada universidad. La primera fase de acceso consta de preguntas de opción múltiple, en las que tan sólo un 15% aprueba. La segunda fase consiste en dos pruebas: un test de matemáticas y ciencias y la resolución de un caso educativo. Se valora la sensibilidad social de la persona, teniendo en cuenta la participación en actividades sociales y voluntariados.

En el año 2010, en la Universidad de Turun Yliopisto se presentaron 800 aspirantes que, al pasar por las dos pruebas, se redujeran a tan sólo 85, valorándose que tenían éstos si los conocimientos y habilidades académicas necesarias para acceder a la Universidad.

La carrera de magisterio tiene una duración de cinco años, que constan de tres años de licenciatura, con 180 créditos, y dos años de un máster de especialización, con 120 créditos.

Las distintas especialidades son:

-          Profesores de infantil (educación pre-primaria).

-          Profesores de aula (educación básica en primaria e infantil).

-          Profesores especialistas (enseñanza secundaria superior, educación de adultos y                      formación profesional).

-          Profesores de educación especial (alumnos con necesidades educativas especiales).

-          Orientadores.

En el país nórdico, además se otorga gran importancia a la pedagogía: 60 de los 300 créditos totales de los que consta la carrera van dedicados exclusivamente a estudios pedagógicos centrados en ciencias de la educación con gran énfasis en aspectos didácticos. El objetivo de los estudios pedagógicos es crear oportunidades para desarrollar técnicas de enseñanza y aprender a programar, enseñar y evaluar según el currículum, el contexto, la edad, las necesidades y capacidades del alumnado.

En cuanto al contenido de la formación del profesorado, no existen regulaciones por estatutos o leyes. El Ministerio de Educación emite recomendaciones sobre los contenidos, pero no hay obligación de seguir tales consejos, ya que las universidades disponen de absoluta autonomía en cuanto a sus programas de formación académica.

En el contexto económico, el sueldo de un profesor, lejos de lo que podamos pensar, se sitúa en la media de una nómina de un docente español. La elevada demanda por realizar estudios relacionados al ámbito educativo no se debe por tanto a la economía, sino más bien al prestigio que supone llegar a ser maestro, posiblemente comparado en España con un médico o un ingeniero. La comunidad finlandesa confía en los profesores porque saben que han sido muy bien preparados.

Por otro lado, en Finlandia el ámbito educativo dota de consenso político, lo que supone una gran estabilidad en el sistema educativo, por lo tanto no surgen cambios escandalosos en cada legislatura.

¿Reformas educativas, para qué? La formación de un profesional se basa en la educación.

 

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