Bullying en las escuelas

Diariamente se producen casos de acoso escolar sin que nos inmutemos de ello. Casos que pasan desapercibidos ante las familias, los profesores y profesoras, las instituciones educativas y las entidades públicas. Se trata de un tipo de violencia difícil de detectar dado que las víctimas no suelen atreverse a denunciar los abusos de sus compañeros y compañeras de clase, por miedo a las reprimendas, y mienten a sus familias sobre lo que les pasa.

Frente al bullying, según podemos ver en algunas noticias de periódico, muchas instituciones educativas deciden hacer oídos sordos para no perjudicarse a sí mismas y se espera a que los alumnos acosados abandonen la institución. Me parece una vergüenza que esto ocurra cuando se supone que las familias confían en estas instituciones, no sólo para que instruyan a sus hijos, sino también para que se encuentren seguros mientras no se encuentran con sus familias. Sin embargo, aunque las instituciones educativas decidan escurrir el bulto, afortunadamente hay profesores que se percatan de lo que ocurre en su clase y deciden actuar en consecuencia para proteger a la víctima.

En lo referente al sistema legal, la verdad es que muchas veces se encuentra de manos atadas dado que en este tipo de sucesos no suelen haber indicios demostrables ni pruebas concluyentes para llevar el caso a juicio y a veces se acaba archivando el caso, sin hacer justicia a la víctima. O a veces al tratarse de menores se soluciona expedientando a los agresores o las agresoras.

Dejando de lado las instituciones educativas y el sistema legal, en este post me quiero centrar en la perspectiva de los principales implicados en este tipo de conflicto que son las víctimas, los agresores y los compañeros y las compañeras. En esta línea yo me pregunto: ¿Por qué cuando uno sufre bullying o acoso escolar los iguales a veces se ponen en su contra cuando éste decide hablar y contárselo a los profesores? ¿Por qué estos niños y jóvenes agreden a sus compañeros? ¿Cómo viven el proceso las familias de las víctimas de acoso escolar y las familias de los agresores?

Cuando un niño o un adolescente reúne al fin el valor para decírselo al profesor o a la profesora, hay veces que los compañeros lo tratan de chivato y lo culpan por haberse quejado ya que esto implicará que los que le estaban acosando a él y a otros lo harán con más fuerza. O por otro lado, también puede ser que los compañeros lo consideren como una broma y lo culpen de las medidas que se tomen en contra de la persona agresora, cuando ellos consideran que tan sólo estaba jugando.

Por otro lado, algunas personas creen que deberíamos aborrecer a los niños y adolescentes  maltratadores como a auténticos  bárbaros, cuando en mi opinión no se trata de juzgarlos como personas sino más bien estar en contra de los actos concretos, intentando comprender porque se producen, que acontecimientos provocan ese tipo de conducta para poder cambiarla. Quizás deberíamos plantearnos si la actitud agresiva de estos menores es el reflejo de aquello que viven o ven en su día a día, en su família, en la sociedad y en los medios de comunicación.

¿Cómo viven el proceso las familias de las víctimas de acoso escolar y las familias de los agresores? Esta es una pregunta difícil de responder dado que muchas de las familias, tanto de las víctimas como de los agresores, no suelen enterarse de lo que ocurre hasta el final.

Finalmente, destacar algunos consejos referentes a la actuación para la prevención del acoso escolar proporcionados por la Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar (A.E.P.A.E).

Dirigidos a las víctimas:

  • Tener muy claro que las víctimas tienen todo el derecho a ser protegidas por los profesores y a defenderse, pero sin violencia.
  • Contarle a la familia lo que les está pasando.
  • Dejar claro que no estás de acuerdo con lo que están haciendo.
  • Ir al colegio sin miedo, ser uno mismo y evitar situaciones innecesarias de conflicto.

Dirigidos a las familias y tutores legales:

  • Escuchar a su hijo o hija.
  • No poner en duda el relato de su hijo o hija.
  • Si descubre que su hijo o hija sufre acoso escolar informe a los profesores del centro.
  • Los padres tienen derecho a ser informados y a exigir un control más exhaustivo sobre lo que ocurre en el colegio.

Dirigidos a profesores, orientadores y educadores:

  • Se concertará una cita con los padres del acosado y el acosador/es por separado.
  • Para una eficaz prevención del acoso escolar es imprescindible evaluar periódicamente los niveles de acoso escolar con herramientas específicas.
  • Estar abiertos a detectar y descubrir las conductas de acoso y violencia escolar, en un estado de alerta permanente.
  • Se deberá escuchar las quejas de los alumnos.

 

 

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