CIS: El bipartidismo, ¿cosa de mayores?

“Sólo los votantes de más de 54 años siguen fieles al bipartidismo”, explícito titular que leemos en El Español, a raíz de una de las últimas encuestas del CIS. Ésta pone bajo el foco un dato que las altas esferas de PP y PSOE conocen desde hace tiempo, tras la eclosión de los movimientos sociales que, a la postre, devinieron en partidos políticos. Primero, Podemos y, a la estela de su iniciativa aunque con líneas políticas diferentes, Ciudadanos.

Estos dos últimos partidos coinciden en varias líneas. A saber, intolerancia con cualquier atisbo de corrupción, redistribución justa de la riqueza, perfil de votante potencial más interesado en la política, así como una edad media inferior al del votante medio de los partidos tradicionales.

En la entrevista del (genial) Jordi Évole saltaba a la vista lo que unía y dividía a los candidatos de Ciudadanos y Podemos, pero ambos tenían un discurso cercano al ámbito juvenil.

La batalla PP-PSOE no necesita mucha descripción ya que viene produciéndose en cada una de las elecciones desde hace décadas. Esa pelea continuada, salpicada por algunas manzanas negras en sus partidos (en diferente medida), les han debilitado a ojos de la población, en general, y más en la juvenil. Si a ello unimos la natural inclinación de los jóvenes hacia lo nuevo, encontramos un potaje no tan sabroso para el bipartidismo como en décadas anteriores.

La pregunta que se hacen en las altas esferas del PP y del PSOE es, claro, ¿quién perderá más? Porque parece obvio que parte de sus tradicionales votantes volarán atraidos por la renovación que manifiestan Ciudadanos y Podemos, cada uno a su manera. Muchos de los nuevos, es decir, los jóvenes que acceden al derecho a voto por primera vez y aquellos que se han abstenido anteriormente, también seguirán el mismo camino.

De momento, el barómetro del CIS de noviembre, da como ganador de las elecciones al PP, aunque con un descenso en escaños que les obligará a pactar para gobernar. ¿Con quién?

Un pacto con Podemos, ni de broma, obviamente. Las formas, objetivos e ideologías les separan completamente y ambos partidos parecen condenados a no entenderse.

¿Y el PSOE? El CIS de noviembre lo sitúa como inmediato perseguidor del PP, pero parece muy improbable un pacto entre estas dos formaciones políticas en estos momentos.

Albert Rivera, por suparte, declaró en septiembre pasado que no se plantaba pactar con el PP después de las elecciones. Ese “no me lo planteo” de Albert pareció y parece algo ligero, nada concluyente por su parte y, a priori, un pacto entre ambos partidos no parece descabellado.

En cualquier caso, parece que estas elecciones generales sólo van a ser un punto de partida para semanas de negociaciones entre partidos, aunque las sumas son totalmente desconocidas, visto lo que ha sucedido en las anteriores elecciones municipales y autonómicas. ¿Se producirán los pactos pactos esperados o habrá sorpresa? De momento, parece que el votante joven tiene todavía más importancia en estas elecciones.

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