Emprendedores, sí, pero por cojones

Un inicio que os sonará a much@s: la empresa en la que te han contratado va mal y empiezan a saltar los recién contratados, los eventuales, etc., normalmente todos ellos jóvenes. ¡Al paro, chavales! Y a buscar trabajo. Pero no hay.

Cansados de ver pasar los meses y caer en el desánimo, sólo les queda una: emprender en solitario o con un grupo de jóvenes expulsados del mercado laboral como ell@s.

Otros llegan a la misma conclusión sin los disgustos previos, es decir, intentan emprender un nuevo negocio o aventura profesional sin haber pasado por la trituradora del trabajo por cuenta ajena.

emprender_1Vale, ¿y ahora qué? Ahora que has huído de de un mar de falta de oportunidades debes buscarlas por ti mismo. Ya tienes una idea, describes el proyecto, un colega te ayuda con los números, otro te ayuda con el proyecto comercial, otro se encarga de la comunicación… Bien, todo listo. Sólo falta alguien que te ayude.

Y es aquí donde te encuentras con una realidad deprimente: los bancos no están para estas historias, son gigantes anclados en el siglo XX con una mentalidad más cerrada que el culo de un muñeco. La Administración tiene las arcas vacías y si necesitas un capital que supere unos pocos de miles de euros lo único que pueden hacer es indicarte otras puertas a las que llamar. Si quieres optar por ayudas de Europa, tienes que encajar en unos raíles inamovibles y, además, si quieres tener un mínimo de posibilidades debes contratar a profesionales de esto porque si vas tú, joven inexperto en estas lides, lo único que vas a encontrar va a ser pérdida de tiempo y un no palmario. La última opción, el crowdfunding, es una aventura sobre la que no hay norma escrita, sólo incógnitas. “Prueba, a ver si la idea cala”, te dicen. Y lo haces, pero no cala por la razón que sea.

Tú estás convencido de tu proyecto, el banco te dice que está bastante bien pero que “sin contratos que acompañen la propuesta es difícil” (¿contratos? ¡pero si es un proyecto de empresa, por Dios cambiad el discurso!), al compañero de los números le siguen apareciendo números de negro, no en rojo, a pesar de ser comedidos en las expectativas comerciales.

Y ahí estás, en un callejón sin salida, tras unos cuantos meses de trabajo, pero no hay vuelta atrás. No hay trabajo, debes seguir luchando por tu proyecto, sólo te queda esa opción: debes perseverar, no te queda otra. Debes emprender, por cojones.

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