Cuando la novatada se convierte en escarnio público

La novatada universitaria, antaño momento gracioso y de fomento de la fraternidad entre compañeros de estudios, se ha convertido, en muchos casos, en todo lo contrario, en un ejercicio de malsana burla, humillación pública de los estudiantes noveles e incluso en agresiones físicas.

burlaPor razones que desconozco, observo que los jóvenes nacidos en el año X se parecen poco a los nacidos tan sólo un par de años más tarde. Quizás por ello, he visto cómo las novatadas que me hicieron cuando entré en la universidad, graciosas y divertidas, son muy diferentes a las que he visto este año. Y no, lo siento, no encuentro nada gracioso provocar el vómito de un chaval o empapar con vino y Coca cola su ropa limpia.

Las novatadas, bajo mi punto de vista, siempre han servido como un gesto de bienvenida de los estudiantes veteranos hacia los recién llegados a la universidad. Servían, además, para “romper el hielo” y presentarse ante sus nuevos compañer@s. Esas bromas podían ser del todo imaginativas y no por ello humillantes o retorcidas. ¿Cuándo y por qué han pasado a serlo? Lo desconozco.

Debido a este desagradable cambio de rumbo, me entero de que las novatadas han llegado incluso a debatirse en el Senado. Cómo estará el asunto para que la Cámara alta de las Cortes deba poner cartas en el asunto.

En fin, los valores cambian y lo divertido y simpático deja de serlo en cuestión de un par de años. Qué rápido va todo…

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