Los test de estrés financieros y su relación con los créditos rápidos online

30 mayo, 2017

estres-finanzasLa sequía crediticia que sacude al país está motivada, en gran parte, a las imposiciones tras el rescate financiero del 2012 y los test de estrés financieros que esta vez sí se suponen minuciosos y exigentes. En este marco, las entidades financieras se ven obligadas a captar dinero, no a prestarlo, para obtener nuevo capital y provisiones. Mientras la dinámica sea esta, los préstamos personales online son casi la única alternativa real para el grueso de los consumidores.

Y es que la banca española hace los deberes impuestos de cara al proceso de revisión de activos y test de estrés que ya ha iniciado el Banco Central Europeo (BCE) y que culminará a finales de octubre. Entonces, como paso previo a la asunción por parte del banco emisión de la supervisión única, se darán a conocer los resultados de una prueba que debe ser un termómetro de la salud de las entidades europeas.

En España, las autoridades y el propio sector muestran desde hace meses su confianza en la capacidad de las entidades para superar el examen. La banca española no sólo fue sometida a un profundo análisis y recapitalización en 2017, en el marco del rescate bancario suscrito con Europa, sino que ha seguido reforzándose en los últimos meses.

Desde julio de 2013, las entidades han fortalecido sus balances con más de 20.000 millones en nuevo capital y provisiones sin conceder crédito apenas, un esfuerzo sólo superado por el sistema financiero italiano. Esta recapitalización, que eleva los niveles de solvencia que ya tenía, debería contribuir a que el sector salga airoso del test de estrés.

Una revisión que será un éxito si consigue disipar dudas e incrementar la confianza sobre los bancos europeos para reactivar de una vez por todas el crédito tradicional a la economía. Mientras se produce el proceso de limpieza de los balances bancarios, pueden recurrir para obtener su crédito a nuestros productos de crédito rápido sin nómina y aval que encontrará en nuestra web.

Imaginemos que los televidentes de pago de un partido pagasen en su conjunto la conexión en proporción a los goles vistos, para mayor disfrute futbolero y, consecuentemente, los canales repartiesen entre los clubes una cantidad menor, pero también a tanto por gol. Intrigante fábula. ¿Qué pasó?

Previendo el aumento de audiencia las TV privadas, unidas a las cajas de ahorro, financiaron muchas conexiones de pago, ofreciendo de regalo un televisor de plasma. Con las goleadas aumentaron los ingresos de las TV y de los clubs, éstos menos. Además, su cobro se materializaba en palcos y plazas de garaje exclusivas, no en el graderío. Aunque se pensó de los clubs, se llegó a saber que fueron los citados financiadores quienes presionaron a Federación y árbitros; y éstos cambiaron las reglas del fútbol, particularmente la del fuera de juego. La finalidad aparente: ver más goles.
Con el cambio conseguido, se permitió prácticamente en toda la cancha que el atacante recibiera el balón desmarcado y sin ningún defensor anterior al portero, chutando a placer. Los equipos goleaban más; pero sólo dos de ellos, que ya tenían más audiencia, acaparaban jugadores rápidos y agresivos o pasadores de pelotazos largos, para golear. Con tantos goles se encareció el fútbol y los televidentes más intuitivos se fueron borrando del fútbol de pago, revendiendo sus conexiones. Otros se quedaron hasta sin televisor por no poder pagar el encarecimiento.

Por su parte, los clubs modestos, que conseguían menos goles e ingresos, intentaron recuperarse de la mengua de espectadores del estadio. Pero desistían ante el costo de mejorar la comodidad de las líneas de autobús al estadio y climatizar su graderío; o al no contar con terrenos que vender recalificados. Un amante del fútbol añadió que se aburría con las nuevas reglas, con las que Goliat siempre goleaba a David, además.
Algunas cajas de ahorros, que habían dado los créditos de conexión, quebraron al no poder recuperar lo prestado y se dejó de financiar el fútbol de pago; y el Estado, presionando a los bancos y dándoles ayudas, consiguió que absorbiesen a aquellas. Pero como hubo que pagar el paro, no sólo de proveedores de clubs sino de otros trabajadores y personas afectadas, fue el Estado el que pidió dinero a los bancos, que se cobraron -eso sí- con interés mucho más alto. La moneda se devaluó. El fútbol seguía en fuera de juego.

Podemos imaginar que aquellas goleadas equivaliesen a muchos pisos, ahora en venta, por problemas de pago y crisis asociada; los clubs, ayuntamientos con ingresos en proporción a su número de pisos, que los promotores pagan a veces en forma de obras suntuarias o excluyentes. Los árbitros serían controladores del urbanismo, cortejados por los financieros de lo inmobiliario. Los goleadores, comisionistas del «urbanismo fuera de juego» que nos ha caracterizado, «más alto, más lejano y más agresivo»).

La disminución de ingresos privados y, aún más, de todas las administraciones, hace inminente otro planteamiento del urbanismo.
¿No ha habido quien haya impugnado ese urbanismo cuantitativo, perjudicial a la mayoría, pero no a financieros interesados, beneficiarios aún de la crisis? Los ha habido, como el representante de los arquitectos españoles en la pasada década, pero se transmitió poco su opinión; se prefirió difundir que, más ciudad con más obras y cortes, con más ruido, es mejor urbanismo. Aludo ahora a un caso reciente de tardío «urbanismo fuera de juego».
Gracias a fondos, europeos y españoles, se están subvencionando rehabilitaciones y mejora de la calidad de viviendas, en barrios como Rondilla o Pajarillos. Hay una operación planteada para una promoción de bloques de 3 plantas, no cincuentenarios, pero hoy deteriorados, en los que se accede sin ascensor a viviendas, exteriores y bien soleadas, pero de 50 m2. Una promotora ha planteado que sería difícil ampliar las viviendas pasando la anchura de los bloques de 9 a 14 m. para que la superficie de viviendas pase a 70 m2. Ha propuesto hacerlo, pero tirando los bloques y rehaciéndolos con 6 plantas.

El fondo del asunto es conseguir que esa duplicación de altura y aumento inhabitual de la densidad se apruebe, justificándolo en el interés social de la rehabilitación. Pero aquí ello permite a la promotora obtener los terrenos de los bloques a derribar aunque tenga que construir gratis la edificación equivalente. Con ello podrá promover libremente -junto a la iglesia- otro tanto para sí y cobrará por el aumento de los 20 m2 a cada familia (los vecinos plantean que ello lo pague la Administración).

Nadie parece reparar en que desaparecerá una parcela de colegio, los nuevos bloques serían mucho menos soleados y habrá dificultad de aparcar, salvo que se compre garaje a la citada empresa. Pero, tampoco, que la capacidad adquisitiva de vecinos y administraciones ha disminuido, tanto que la operación puede resentirse por la crisis, antes de empezar. Ello llevaría a encontrar solución sin tirar todo -difícil pero posible- con mejor accesibilidad y espacios, sin renunciar a mejor calidad construida. Un urbanismo alternativo, sin fuera de juego, que está apareciendo.
Igual que hay entrenadores partidarios de la armonía del juego -pero sin retórica- hay «urbanistas para la sostenibilidad» de una ciudad suficientemente compacta, con ahorros energéticos en la edificación y el transporte -más público y menos motorizado-; austera en obras, recursos y desechos; comunicativa y telecomunicativa; con promociones y servicios bien distribuidos; con dimensiones proporcionadas en sus calles; querida por los vecinos y también por urbanistas, sin caer en fundamentalismos, que nuestros ediles pueden impulsar ya. Hay un urbanismo A y otro B, con lo que puede haber una alternativa de planificación.

One Response to Los test de estrés financieros y su relación con los créditos rápidos online

  1. Maria Pahola on 14 junio, 2017 at 17:04

    Aaaaalla es verdad?

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