Que hacer con los niños cuando no tienen clase

1 mayo, 2017

Se la ha bautizado como «semana blanca», pero más bien debería llamarse «semana en blanco», porque los chavales no dan ni golpe durante estas vacaciones de regalo y sus padres no pegan ojo pensando qué hacer con ellos en estos días en que, a mitad de curso y sin mediar fiesta alguna, no tienen clase.
Como aquel que dice, acaban de regresar de las vacaciones de Navidad y ya están pensando en las de Semana Santa. Pero desde hace tres años, entre unas fiestas y otras, los colegiales españoles disfrutan de unos días extras de vacaciones –que en algunos lugares de España coinciden con el carnaval– que descontrolan a padres y madres, sobre todo en los casos en los que ambos trabajan fuera de casa. Estos se las ven y se las desean para que sus hijos estén atendidos mientras las clases permanecen cerradas a cal y canto.


Aunque algunos colegios aprovechan para organizar en esta semana escapadas a la nieve, no todas las familias se pueden permitir mandar a los niños a esquiar y hay que inventar mil y una estrategias para que no se queden solos en casa.
Unos los mandan con los abuelos, que en esta semana están más solicitados que en el resto del año; otros recurren a esos días que tienen en la empresa para asuntos propios, y que se ven obligados a «gastar» en pleno febrero, o a tomarse días por adelantado de las vacaciones de verano; algunos encargan al hermanito mayor que cuide en casa del más pequeño, y ambos se pasan el día aferrados sin control a la vídeo consola. Bastantes se turnan con vecinos o amigos que tienen el mismo problema para cuidar a los críos; y los que se lo pueden permitir contratan a una persona para que los cuide durante estos días.
La Federación de Mujeres Progresistas dispone desde hace cuatro años de un servicio de canguros gratuito (para aquellas personas que cumplan ciertos requisitos) que estos días –«semana blanca» en la Comunidad de Madrid– ha visto cómo aumentaban considerablemente las solicitudes.
Miriam Molinero, coordinadora del servicio de canguros, afirma que de los 45 ó 50 servicios que diariamente suelen prestar, estos días han recibido de 25 a 35 peticiones diarias más. «Las mujeres que recurren a nosotras suelen estar separadas o son madres solteras que tienen ingresos ridículos, y para ellas suponen un gran problema estos días extras de vacaciones, ya que al no haber ninguna fiesta oficial, como ocurre en Navidad o Semana Santa, las que trabajan ni siquiera tienen un día libre».
El ámbito territorial del servicio –que funciona con recursos propios y con la colaboración del Ministerio de Asuntos Sociales– cubre el casco urbano de Madrid y cuatro municipios pertenecientes a esta Comunidad: Fuenlabrada, Leganés, San Sebastián de los Reyes y Alcobendas. Pero próximamente se tiene previsto realizar lo mismo en Valencia, Cataluña y Andalucía.
Esta federación dispone de 76 canguros (todas mujeres), entre las que se encuentran técnicas en jardín de infancia, psicólogas o simplemente madres con la experiencia que proporciona el haber criado a sus propios hijos.
Todas y cada una de ellas tiene que realizar un cursillo previo antes de formar parte del «equipo» de canguros, un equipo que en el periodo 92-93 realizó 5.714 servicios cuidando a 18.107 niños. De las 246 mujeres que se beneficiaron del servicio en la mencionada etapa, el 16% son amas de casa, un 32% son desempleadas y un 52% trabajan, en su mayor parte como empleadas del hogar.
«Hay personas –comenta Miriam– que solicitan asiduamente nuestros servicios durante unas horas al día, bien porque hacen trabajos esporádicos están apuntadas a cursillos o porque simplemente quieren tener tiempo libre. Pero esta semana, madres que no suelen acudir a nosotras nos han llamado, y para que nos hagamos cargo de sus niños durante muchas horas seguidas. Lo cierto es que se suman un montón de horas entre todos estos días de fiesta en que no saben qué hacer con sus hijos».
Cati trabaja como mujer de la limpieza en varias casas de Madrid desde las 9 de la mañana hasta las 7 de la tarde. Resumiendo: se pasa casi todo el día fuera de casa.
Cati es viuda, su familia vive en un pueblo de Cuenca, tiene nino y niña, de 10 y 12 años, y esta semana además de no poder controlarles «se pasan todo el dita Irente a la televisión» tiene trabajo extra: «Normalmente comen en el colegio, por lo que ahora tengo que correr como una loca para prepararles la comida, que dejo hecha la noche anterior. Como trabajo en la otra punta de Madrid, me tengo que dar unas carreras terribles y rezar para que el autobús no se retrase».
Cada padre y madre se lo ha montado como ha podido. Segun Francisco Delgado, presidente de la Confederación Española de Padres de Alumnos (CEAPA), «los padres ya están excesivamente acostumbrados a las fiestas que tienen sus hijos y cada cual inventa mil cosas. Los hay quienes ya lo tenían previsto desde hacíta meses y han pedido con antelación días libres en el trabajo, quienes recurren a los abuelos o tienen que dejar a los pequeños solos en casa, lo que no le hace gracia a ningún padre. De todas maneras, esto es un pequeño desastre».
«Los niños de los sectores más desfavorecidos –añade Francisco– se pasan el día en la calle, por lo que el problema aumenta con los que viven en núcbos urbanos. Los de familias más acomodadas, aunque les suponga un trastorno, lo tienen más fácil porque o tienen chica en casa o contratan a una por horas o mandan a los chicos a esquiar».

Según Francisco, «lo único que se logra con estos días de vacaciones es desarraigar a los niños y despistarles. Tienen problemas de sueño, de comidas, de ritmo de estudio, porque les deshabitúas, y este año, con tantos puentes, el descontrol está siendo mayor».

Sofía y Miguel son dos de los cientos de abuelos espanoles que estos días han alterado sus vidas para hacerse cargo de sus nietos, en esta caso la pequeña tiene 8 años. «Nos hemos trasladado a casa de nuestra hija unos días. Dormimos allí y así es más fácil para todos. No es la primera vez que nos hacemos cargo de la nena, y lo hacemos encantados porque es un sol», explica Miguel.

Pero Sofía, por mucho que quiera ayudar a su hija y jugar con su nieta, no está dispuesta a renunciar a algo con lo que suena todo el invierno. «Si esto hubiera pasado dentro de un mes, mi hija tendría que haber recurrido a sus suegros o a alguna chica, porque nosotros nos vamos a ir a Fuengirola, por el Inserso, con un grupo de amigos que nos juntamos todas las primaveras. Lo pasamos en grande y no sería justo que renunciáramos al viaje para una vez al año que salimos de casa».

En enero de 1.990 la Federación de Mujeres Progresistas puso en marcha el servicio gratuito de canguros conscientes de la problemática que existe en el mundo de la mujer a la hora de acceder a diversos campos fuera de su entorno como madre y/o ama de casa. Este servicio cuida de los hijos para que sus madres puedan acudir a entrevistas de trabajo, ampliar su formación, resolver trámites legales o administrativos, recibir tratamiento sanitario, asistir a reuniones escolares o participar en actividades de la comunidad… ¿Quién puede solicitar una canguro? Las madres o padres con hijos a su cargo y los colectivos como asociaciones de padres, juntas municipales etc.

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