París siempre vale un sueño. Y este se hizo realidad de la mano de Chanel hace unas semanas. Todo empezó meses atrás, cuando Jacques Helleu, director artístico de la maison, consiguió que la actriz Keira Knightley aceptara un nuevo reto profesional: ser imagen de la fragancia Coco Mademoiselle. Un logro sorprendente que añadir a la larga lista de méritos de Helleu, quien también sedujo a Nicole Kidman para que accediera a ser embajadora del Nº 5, el perfume más famoso de Chanel y, probablemente, del mundo. Knightley aterrizaba en París después de dar unas muy comentadas declaraciones en las que hablaba de la posibilidad de retirarse del cine.
En la Ciudad de la Luz le estaba esperando Joe Wright, el director del cortometraje promocional del perfume. Ambos son ya viejos amigos, después de rodar juntos Orgullo y prejuicio (2005) y, recientemente, Atonement, cuyo estreno en España se espera para comienzos de 2008. Con ellos hablamos una noche fría y silenciosa, entre secuencias que te obligan a saltar -por exigencias del guión- del apartamento original de Coco a una elegante fiesta en el Museo de Arte Moderno y, como broche, la Place Vendôme, su elegante último plano.
Yo Dona. Durante el rodaje, tuviste la oportunidad de descubrir muchos de los lugares donde Coco Chanel vivió, trabajó, creó…¿Cómo ha cambiado la visión que tenías sobre ella tras participar en este proyecto?
Keira Knightley. ¡He descubierto a una mujer fascinante! En un primer momento, me sumergí en el abismo de su vida y su trabajo gracias a la abultada documentación que me hicieron llegar. Me quedé embelesada por su increíble personalidad. No puedo creer que nadie haya realizado aún una gran película sobre Gabrielle Chanel, teniendo en cuenta lo extraordinario de sus experiencias y su destino. Luego, visité los lugares en los que vivió, como su apartamento de la Rue Cambon, que me impresionó muchísimo.Es tan bello como un museo y, paradójicamente, está cargado de dinamismo. Casi podría decirse que sigue habitado.
Y en el terreno personal, ¿tienes algún punto en común con ella?
¡Resulta difícil de decir! No me atrevería a compararme. Creo que tenía una personalidad mucho más aguerrida que la mía. Debía de ser mucho más extraordinaria que yo. Ella tenía una verdadera misión, un objetivo, un ideal.
Por lo pronto, ambas empezasteis a trabajar a edad muy temprana.
Es cierto. Quizá tengamos en común ese profundo sentido de la libertad, del libre albedrío… Pero me resulta difícil ir más allá. Las batallas que libró en su época y las de la mía no son las mismas. Es difícil compararse con alguien que ha vivido en otro momento histórico. Pero, a pesar de todo esto, me impresiona la revolución que inició y culminó, con el éxito que hoy todos conocemos.
¿Te gusta usar perfume?
¡Siempre, en las muñecas y en el cuello!
¿Y dirías que tienes memoria olfativa?
¡Sin duda! Los olores siempre nos evocan recuerdos, personas, lugares… Por ejemplo, Chanel Nº 5 me recuerda muchísimo a mi infancia. Cuando percibo ese perfume, vuelvo a ver el frasco sobre el tocador de la casa donde vivíamos… También me ocurre con el primer chico con el que fantaseé (risas). Cada vez que percibo su fragancia, vuelvo a sentir una especie de cosquilleo incontrolable. De los cinco sentidos, creo que los más importantes son el olfato y el tacto.
¿Has recurrido alguna vez a los perfumes para ahondar en un personaje?
Hasta este momento, no, pero ahora que lo dices, cuando se dé el caso, me lo pienso plantear. Es una bonita manera de abordar el papel en el que nos tenemos que sumergir.
Volvamos a esta película. ¿Cuál es su génesis?
Nació de las manos de Jacques Helleu y Joe Wright, el director.Juntos estudiaron en numerosas reuniones las distintas características del proyecto y su argumento. A continuación, entré a formar parte del proceso creativo. Me reuní con Helleu, memoria y alma de la casa Chanel, que me mostró su mundo. Con respecto a la sinopsis, ambos nos pusimos de acuerdo de inmediato sobre la personalidad independiente y decidida de la protagonista. Debía ser una mujer que sonriera siempre, que viviese la vida de forma despreocupada y que nunca se tomara a nadie demasiado en serio. Que trazase su camino en función de cómo lo concibe. De hecho, estamos ante la imagen de alguien sólido, independiente, lo que constituye, asimismo, un homenaje a Coco Chanel, una persona que se hizo a sí misma.
¿Vas a añadir este cortometraje a tu filmografía?
(Risas.) ¡Claro que sí! Estoy muy orgullosa de este trabajo.
En él no recurres a la palabra. Sólo hay silencios. ¿Supuso esta circunstancia un desafío extra?
Por supuesto. Pero existía un hilo conductor, una historia interna que se desarrolla a lo largo del cortometraje… Puedo interpretar un papel, incluso sin recurrir a la palabra, porque las situaciones ya hablan por sí solas. Debido a su escasa duración, las películas publicitarias se componen de numerosos planos y su proceso de montaje resulta extremadamente complejo. Sin embargo, como actriz, necesito una estructura argumental, anclar al personaje en una historia, un contexto, un pasado, un futuro, una lógica… Ese es el abismo que nos separa de las modelos. Creo, además, que cuando las imágenes cobran verdadero sentido, marcan la diferencia en este tipo de producción cinematográfica.
¿Tenías reticencias con respecto al plano en el que apareces desnuda?
¿El del pasillo, cuando me quito la camisa de hombre para ir al vestidor? No, ninguna, me siento bien con mi cuerpo. No soy nada puritana.
¿Guardarás una copia de esta cinta?
Bueno, no soy de las que cuelgan sus fotos en las paredes de casa, pero voy a incluir esta en un álbum, como si se tratara de un tesoro. ¡Puedes estar completamente seguro!
Esta campaña para Coco Mademoiselle, de la ya eres imagen, hará que tu número de seguidores aumente. De hecho, tus fans ya se pueden contar por millones en todo el mundo, debido a tu talento, a tu belleza y al tremendo éxito cosechado por la trilogía Piratas del Caribe. ¿Eres consciente de todo esto?
Vivo en el mundo de la imagen. Mi trabajo es introducirme en la imaginación de un director o de una marca prestigiosa. No me muevo en el plano de la realidad, sino en el de la fantasía.Las películas que ruedo, las sesiones de fotos que realizo, las entrevistas que concedo giran en torno a la ficción, a lo irreal, a la imagen pública que exhibo. Soy un personaje público sobre el que cada uno es libre de proyectar lo que quiera, y tanto mejor si, gracias a mí, numerosas mujeres se regalan Coco Mademoiselle.Sin embargo, tengo que decir que también existe una Keira muy privada, más íntima y esa me pertenece sólo a mí.
Más que un director de sentimientos, se considera «un realizador con mucho oficio». Quizá por ello, cuando los directivos de Chanel estudiaban a quién encargarle la nueva campaña de este perfume, su nombre no tuvo competidor alguno. «El cine es, ante todo, un arte basado en la colaboración», asegura Joe Wright a YO DONA.«El proceso de creación ha sido largo y repleto de encuentros, conversaciones e intercambios. Le enviaba a Jacques Helleu las sinopsis y él me las devolvía con anotaciones muy acertadas, máxime cuando se trataba de mi primera película publicitaria», recuerda con modestia.
¿Que imagen tenía de Gabrielle Chanel antes del rodaje?
Joe Wrigth. La de un verdadero icono. Conocía, por supuesto, la gran influencia que ejerció en el mundo de la moda, sobre todo en los años 20 y 30, que son los que más me interesan, o su gusto por el blanco y el negro… Sin embargo, no sabía que había impuesto el uso del pantalón entre las mujeres.
¿Y que relación mantenía con la perfumería antes de aceptar este proyecto?
Creo que un perfume debe estar en completa armonía con la persona que lo usa. Es una especie de fusión, que puede atraer a determinadas personas y repeler a otras. ¡Cuestión de química! Yo soy muy sensible a los olores… ¡naturales! Mi novia tiene una fragancia personal muy específica. ¡A veces pienso que me enamoré de su olor! (risas)
¿Albergaba algún temor antes del rodaje de su primer trabajo publicitario?
Francamente, no. Acaba de dirigir a un gran equipo en una película histórica, con escenas de batallas de varios miles de figurantes [Atonement, sobre la II Guerra Mundial], así que la idea de realizar un corto de 60 segundos, con una actriz a la que conozco muy bien, viviendo en un apartamento de lujo, y con gente del mundo de los perfumes y la belleza no me daba miedo, pese a no ser fácil…
¿Cuál fue su objetivo fundamental a la hora de dirigir a Keira?
Asegurarme de que apareciera bellísima. Eso era lo más importante.Sé cómo captarla. Ya he rodado dos películas con ella, Orgullo y prejuicio y Atonement. Conozco su rostro a la perfección. Sé captar la esencia de su belleza y de su personalidad. Además, mantenemos una relación profesional muy sincera y directa. Es una amiga a la que aprecio mucho. Nos decimos las cosas a la cara con total sinceridad, sin rodeos. Confiamos el uno en el otro y nos tratamos con naturalidad, algo tremendamente raro en las relaciones director-actor. En este corto, he querido homenajear su belleza, hacer un auténtico retrato de esta mujer.
¿Ha trabajado en la creación de su look?
Por supuesto. Soy muy exigente en el enfoque estético de un proyecto.Por ejemplo, paseando por una tienda de sombreros me vino a la mente el bombín que Keira luego llevaría al principio del spot.No sólo lo luce muy bien, sino que, además, es el del mismo tono que sus ojos. También intervine en el color de su pelo, su peinado, su vestuario… Era lo normal.
¿Ha aprendido algo más sobre ella durante este trabajo?
La admiración que siento por Keira no deja de crecer. Estoy fascinado por su capacidad para aguantar la presión. ¡Y sólo tiene 21 años! Si te soy sincero, ella soporta mucho más estrés que yo, pero consigue que no se le note nada en absoluto. Admiro a los actores que se enfrentan a la cámara, porque se exponen al juicio ajeno de forma permanente. Cuando está tensa, frunce el ceño. Entonces, yo le decía sin parar: «¡Quita esa mala cara! ¡Quítala!». Al final del rodaje, me soltó: «¡Ahora voy a poner todas las malas caras que me apetezcan!».