El porqué del bostezo y su contagio

¿Has podido reprimir alguna vez las ganas de bostezar?, ¿por qué se produce el bostezo? o ¿por qué es contagioso? Éstas son algunas de las preguntas que nos han podido pasar por la mente al bostezar.

El porqué del bostezo y de su contagio ha sido un misterio durante décadas y, actualmente, lo sigue siendo. Es un tema de interés para la ciencia, ya que todavía existen muchos interrogantes sin respuesta.

El bostezo se caracteriza por una única e incontrolada inhalación profunda con la boca abierta, una gran separación de mandíbulas, la lengua extendida hacia abajo y la faringe dilatada. A todo esto se suma el estiramiento de un gran número de músculos faciales. Además se entornan o cierran los ojos y se inclina la cabeza hacia atrás implicando a los músculos del tronco, y siendo frecuente el estiramiento de brazos. Todo ello en un instante.

Diversas son las teorías sobre el porqué del bostezo. Una de ellas es la creencia popular que lo relaciona directamente con el aburrimiento o el cansancio. Aunque no es tan sólo un signo de dichos estados, sino que también es un signo mucho más general de cambio de condiciones en el interior de nuestro organismo.

Otra teoría indica que la función del bostezo es proporcionar una ración extra de oxígeno al cerebro. Esto es necesario cuando en el ambiente hay demasiado dióxido de carbono. Por ello es normal bostezar cuando se está en grupo y el entorno está más cargado.

Esta teoría está repleta de dudas puesto que un feto en el vientre de su madre bosteza sin que sus pulmones tengan ventilación. Además se ha demostrado que el bostezo reduce la entrada de oxígeno en comparación con la respiración normal.

Una de las últimas teorías se ha extraído de la investigación científica realizada por psicólogos de la Universidad de Albany en Nueva York. En sus conclusiones afirman que el bostezo no sirve ni mucho menos para inducir al descanso, sino todo lo contrario. El bostezo es un mecanismo del cuerpo para mantener alerta al individuo y evitar que éste caiga dormido.

Es así porque los bostezos refrescan la sangre del cerebro. Las bocanadas frescas que respiramos enfrían los vasos sanguíneos de la cavidad nasal que envían sangre al encéfalo y esto ayuda al cerebro a funcionar mejor y aumenta su nivel de alerta.

De modo que, si alguien bosteza mientras explicamos alguna cosa no hay que ofenderse, ya que en realidad lo que intenta es no quedarse dormido y continuar prestando atención.

Existe otra teoría que explica el bostezo como un gesto heredado de nuestros ancestros, que servía para enseñar la dentadura a los semejantes con el propósito de intimidarles. También se utilizaban como una señal de alerta para avisar al grupo de que se mantuviera alerta. Por ello, los investigadores que creen en esta teoría afirman que cuando vemos a alguien bostezar, nosotros bostezamos por instinto.

Pero realmente ¿por qué se contagia el bostezo?

Cuando presenciamos el bostezo de otra persona surge en nosotros una fuerza imparable que nos hace abrir la boca. Los investigadores de la Universidad de Albany creen que se contagia por razones de seguridad. De modo que al encontrarnos en un grupo y a una persona le invade el sueño, el bostezo lo mantendrá despierto al refrescarle el cerebro. Este fenómeno se expande entre las demás personas quienes bostezan con el objetivo de evitar el mismo suceso.

Para estudiar el suceso, cuarenta y cuatro estudiantes participaron en la investigación, y para hacer que éstos bostezaran los científicos mostraron vídeos de personas bostezando. Así se llegó a la conclusión de que el contagio se produce gracias a las neuronas espejo encargadas de ponernos en el lugar del otro.

Aunque este estudio no da respuesta al hecho de que una persona tenga ganas de bostezar simplemente pensando en el bostezo o incluso leyendo un artículo como éste. Personalmente, mientra escribía este artículo he bostezado varias veces.

Además el bostezo está repleto de aspectos curiosos como que si se reprime o si se intenta evitar el proceso resulta insatisfactorio o molesto, o que no se puede interrumpir una vez iniciado pues posee una gran intensidad y, como no, el de ser contagioso, puesto que ya sea al verlos, oírlos o incluso pensar en ellos puede provocar su aparición.

Otro hecho curioso es que bostezar no es sólo un mecanismo humano, sino que todos los animales vertebrados bostezan en mayor o menor medida. En algunas especies el macho bosteza más que la hembra, aunque en los humanos ambos sexos lo producen con igual frecuencia.

Los estudios demuestran que algunos primates usan el bostezo para mantener el orden en su propia estructura social y que además se observa el mismo comportamiento contagioso.

Al fin y al cabo, existen muchas teorías sobre el porqué de los bostezos y su contagio, y aunque se hayan realizado estudios e investigaciones, sus motivos definitivos siguen siendo todo un misterio.

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