¿Por qué se inventó la margarina?

Durante el siglo XIX la mantequilla era muy cara y los gobiernos no podían abastecer a su población. Por eso, el gobierno francés ofreció una recompensa para la persona que inventara un alimento parecido al que las clases sociales bajas y el ejército pudieran acceder. De este modo, la margarina surgió como un invento por la necesidad del pueblo de encontrar un “suplente” a la cara mantequilla.

Así pues, con el objetivo de ofrecer una alternativa más saludable y accesible a la utilización de la tradicional mantequilla, el 15 de julio de 1869 el químico francés Hippolyte Mège-Mouriés presentó la margarina, gracias a la cual ganó el premio.

La margarina se realizaba a base de aceites vegetales mediante un proceso de hidrogenación parcial, que buscaba evitar los problemas cardiovasculares asociados a las grasas saturadas, el colesterol y las calorías. Es decir, se tomaba grasa vegetal, se extraía la porción líquida bajo presión para después dejarla solidificar, logrando un sustituto perfecto de la mantequilla.

El éxito que obtuvo su sustancia llamada “oleomargarina” se ha prolongado hasta la actualidad. La producción de ésta aumentó durante la Segunda Guerra Mundial por los difíciles tiempos que pasó la población, sobre todo, en Alemania. Su alto contenido en lípidos la convirtió en el sustento energético ideal para sustituir a la mantequilla como alimento básico en la dieta de europeos y americanos. Fue a partir de aquel momento cuando el uso y distribución de la margarina comenzó a popularizarse de forma casi global hasta nuestros días, y convertirse en un negocio mundial.

Aun así, la receta original de la margarina de Hippolyte Mège-Mouriés ha sufrido cambios hasta la actualidad. A los pocos años se descubrió el inconveniente que suponían los ácidos grasos trans que se originan en el proceso de hidrogenación parcial y que generan también problemas cardiovasculares relacionados con el aumento de las lipoproteínas en la sangre.

La investigación en nuevas tecnologías para minimizar la presencia de estos ácidos grasos trans que comenzó en los años noventa ha logrado, con el tiempo, minimizarla hasta cantidades inferiores al 1%.

Este trabajo ha mejorado las margarinas a nivel nutricional, logrando una composición en ácidos grasos insaturados, que la hacen recomendable en el marco de una alimentación cardiosaludable.

Actualmente, la margarina se puede hacer con una gran variedad de grasas animales o vegetales mezcladas, generalmente, con leche descremada, sal y emulsionantes.

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