El origen de los botones

Lo llevamos en nuestras ropas y lo usamos casi a diario, pero ¿cómo surgió el botón?

El ser humano es el único animal racional que utiliza prendas para vestirse desde tiempos muy lejanos. Y ya en aquellos tiempos los primeros seres humanos se encontraron con el problema de cómo poder sujetar sus ropajes sin tener que atarlos.

Los inicios del botón no están exactamente definidos. Se conoce que unos pequeños discos ornamentales eran utilizados por los griegos y romanos como adornos para les vestimentas de hombres y mujeres.

Durante la Edad Media los botones se hacían de cuero o de cristal, pero únicamente aquellas personas que poseían dinero y riquezas podían darse el lujo de llevarlos. En esta misma época se inició un gran hecho curioso sobre la colocación de los botones.

¿Sabéis por qué los botones de las prendas femeninas se encuentran en el lado derecho y el las prendas masculinas en el lado izquierdo?

Como en la Edad Media solamente aquellas personas adineradas podían utilizar los botones y las mujeres de esta posición social y económica solían ser vestidas por sus doncellas, para facilitar el trabajo de estas mujeres se invirtió la colocación de los botones, ya que, según la perspectiva del diestro, abrocharlos de este modo era más rápido y sencillo. Por esta razón, actualmente las prendas de las mujeres tienen los botones en el lado derecho y las de los hombres en el izquierdo.

A principios del siglo XII se inicia la producción en serie de los botones, aunque este elemento adquiere tal importancia decorativa que algunos de ellos eran creados “artesanalmente”. Haciéndolos de oro o de plata e incluso incrustándoles piedras preciosas.

Un ejemplo es el de Francisco I de Francia que, en el año 1520, para la reunión con Enrique VII de Inglaterra llevó puesto un vestido de terciopelo negro al que habían cosido nada menos que 13.000 botones.

Su uso como adorno era tal que no solamente se usaba para sujetar las prendas como adorno, sino que se cosían en los pañuelos y en las medias. Los botones “hablaban” de la persona que los llevaba en aquél entonces.

Pero ¿cuándo pasaron a ser simples objetos de decoración sin gran importancia?

A mediados del siglo XVIII en Inglaterra el uso de los botones pasó a ser más práctico que ornamental. A partir del año 1800 se empezaron a fabricar en América, pero no fue hasta principios del 1930 que su fabricación pasó a ser de resina sintética lo que proporcionó la posibilidad de crearlos de diversos tamaños y colores.

De modo que este particular elemento de nuestras prendas tuvo su origen en una necesidad, pasando a tener sus años de gloria como elemento decorativo y hasta volver a la utilidad práctica con la que son usados hoy en día.

Aunque hay que destacar que, actualmente, no sólo son considerados elementos prácticos, sino también decorativos. Por ello, en la actualidad existen botones de infinitas formas, colores, texturas, tamaños, etc.

Además no sólo son utilizados en nuestras vestimentas, sino que también son usados para decorar otros objetos como cajas o retratos, o incluso para crear cuadros o complementos.

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