El 85,5% de la cocaína está adulterada

El 85,5% de la cocaína está adulteradaDentro del mercado de drogas español, la cocaína es la sustancia más adulterada, según el último informe del Servicio de Análisis de Sustancias de Cataluña de Energy Control, que recoge información de las 1.945 muestras de sustancias sintéticas procesadas a lo largo de 2015.

El estudio indica que el 85,5% de la cocaína que se consume en España está adulterada con otros productos. Además, en el 7,1% de los casos lleva sustancias que nada tienen que ver con la cocaína y en el 0,7%, el producto no lleva ningún tipo de droga.

La segunda droga más adulterada es el speed (73,6% de los casos) y la tercera es la ketamina (el 13,7% de las veces). Otros productos, sin embargo, han aumentado su pureza.

El informe señala que en el 80,3% de las muestras de LSD no se encontró nada más que el principio activo correspondiente a esa droga. En el caso de la MDMA en cristal ese porcentaje llega al 81,4% y se reduce al 75% cuando esa sustancia se encuentra en pastillas.

Multiplicando riesgos

Los responsables del estudio también recalcan que la adulteración de sustancias supone un riesgo adicional para las personas que las consumen. Quienes ingieren una droga adulterada se enfrenta a los riesgos derivados de la sustancia y a los riesgos derivados de la adulteración.

Las causas de la adulteración son principalmente económicas, pues tienen como objetivo abaratar costes e incrementar beneficios.

La cocaína es la sustancia con los adulterantes más tóxicos, entre los que se encuentra el levamisol. El consumo de este adulterante sostenido en el tiempo puede producir una bajada importante en el número de glóbulos blancos de la sangre y hacer que la persona consumidora sea más vulnerable a coger infecciones. También pueden aparecer síntomas como fiebre, dolor muscular, dolor de cabeza, insomnio, mareos y/o convulsiones.

En el conjunto de las sustancias analizadas, la cafeína ha sido el adulterante más habitual. Cantidades elevadas de este adulterante pueden provocar ansiedad, irritabilidad, insomnio, sudoración, taquicardia y diarrea.

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