Campaña crowdfunding para financiar un exoesqueleto que permita caminar a niños parapléjicos

Campaña crowdfunding para financiar un exoesqueleto que permita caminar a niños parapléjicos

Foto: Smartherapy

En 2013, científicos españoles probaron con éxito el primer modelo pediátrico de exoesqueleto biónico. Gracias a él, Daniela, un niña tetrapléjica desde bebé por un accidente de circulación, pudo levantarse de su silla y dar unos cuantos pasos.

Ahora, Elena García Armada, doctora ingeniera industrial por la Universidad Politécnica de Madrid y científica titular en el Centro de Automática y Robótica (CAR), ha decidido mejorar el diseño de este robot, que acopla varios motores al tronco y a las piernas de un niño para que pueda caminar, y se ha propuesto desarrollarlo comercialmente.

En 2009, esta científica trabajaba en el diseño de prototipos industriales para evitar lesiones a los trabajadores de las fábricas en tareas como el levantamiento de cargas excesivas. Pero un día recibió la visita de Carmen y Pablo junto a su hija Daniela. La pequeña estaba en silla de ruedas y sus padres le pidieron que trabajara en un exoesqueleto biónico pediátrico que permitiera a la pequeña ponerse en pie.

En 2013, Daniela pudo caminar ayudada por un exoesqueleto. Ante este logro, los médicos alabaron la labor de García, a quien le explicaron que para los niños parapléjicos el poder levantarse supone una mejoría en su calidad de vida y alargar su esperanza de vida.

Desde ese momento, García decidió fundar la empresa Marsi Bionics para lanzar al mercado exoesqueletos pediátricos para niños con dificultades motoras, principalmente destinado a parapléjicos.

El objetivo es fabricar robots que se fijan al cuerpo de los niños parapléjicos y que les permite andar autónomamente en cualquier superficie y en cualquier dirección, evitando así, en la medida de lo posible, las consecuencias de la sedestación.

Para empezar a fabricar sus robots, la investigadora ha lanzado una campaña de crowdfunding con la que conseguir un fondo inicial de 150.000 euros. Los diez prototipos que García pretende fabricar tendrían un coste de 50.000 euros la unidad, se adaptarían al crecimiento del niño y funcionarían con baterías cuya autonomía sería aproximadamente de media jornada.

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Sobre Israel

Soy antropólogo social y cultural, experto en edición de imagen y vídeo y apasionado de las TIC en general.

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