“Algunos niños no quieren consolas, quieren un libro y un bolígrafo para ir al colegio”

Malala Yousafzai ha recibido el premio Sájarov en el Parlamento Europeo. En su discurso no ha olvidado a las jóvenes que sufren la tiranía de los talibanes y ha vuelto a insistir en la educación como valor fundamental en cualquier sociedad.

Hay que cambiar de mentalidad. Un país no es más fuerte por el número de soldados que tiene, sino por su índice de alfabetismo.

En un emocionado discurso, Malala ha vuelto a recordar a las jóvenes de su país que sufren a menudo acoso sexual y que no pueden “ir más allá del perímetro de su casa” y “a los héroes sin nombre de Pakistán y a todos los que luchan por los derechos y las libertades”.

El presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, quien se ha mostrado anteriormente particularmente sensibilizado con los problemas de los jóvenes, ha destacado el papel de Malala y la ha calificado de “icono global en la lucha por la educación de las niñas, a las que ha dado esperanza en todo el mundo”.

Schulz aprovechó también la ocasión para recordar un pasaje del libro que escribió la joven premiada:

No quiero ser conocida como chica a la que dispararon los talibanes, sino chica que lucha por la educación, quiero dedicar mi vida a esta causa.

Schulz ha afirmado que la concesión del Sájarov a Malala es un símbolo de la obligación de luchar porque millones de niños tengan acceso a la educación.

El premio ha sido concedido este año por unanimidad a la joven estudiante, imponiéndose a otros candidatos como el ex técnico de la CIA Edward Snowden o el activista bielorruso Ales Bialiatski.

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