Taylor Swift se queda con una playa pública

Cuando se juntan dos factores, fama y dinero, parece ser que hay que hacer gala de un carácter caprichoso y del poder que se tiene para que se cumpla nuestra voluntad.

La última en sumarse a la lista de artistas que dan la nota por sus delirios de grandeza ha sido Taylor Swift. La joven cantante decidió que quería bañarse sola en la playa y para ello echó a toda la gente del lugar.

Tras comprarse una casa de 11.000 metros cuadrados en Road Island, como villa de verano, Swift, a sus 23 años, no quiere que nadie la moleste ni se bañe delante de su casa. Sus guardaespaldas se encargan de que así sea y montan guardias para no dejar que nadie entre en el territorio de la cantante ni que sus vecinos disfruten de parte de la playa, por muy público que sea el terreno.

Pero esto no es todo, Swift también ha prohibido a los operarios que forman parte de una Asociación que lleva limpiando la costa desde hace 40 años que sigan con su labor de limpieza de la costa en los límites en los que se encuentra su casa.

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