Fallece J.L. Sampedro

A sus 96 años, el humanista, escritor y economista José Luis Sampedro se despide del mundo sin hacer ruido, tal y como él quería.

Su viuda, Olga Lucas, ha explicado que su marido:

Decía que tenía miedo a fallar, a no saber hacerlo con dignidad, pero no tenía miedo a morirse.

Nacido en Barcelona el 1 de febrero de 1917, el escritor vivió hasta los 13 años en Tánger, “un mundo que debería ser la tierra entera”, decía.

Los chicos llegábamos al colegio con diversas lenguas maternas, comprábamos golosinas con monedas diferentes, celebrábamos varias fiestas nacionales e incluso nuestro descanso semanal se repartía entre los días sagrados de tres religiones.

En 1936 se unió al ejército republicano en la Guerra Civil Española. Años después, finalizó sus estudios de Economía con Premio Extraordinario y, en 1955, accedió a la cátedra de Estructura Económica, donde permaneció hasta 1969.

En pleno franquismo, se fue a trabajar como profesor visitante en las universidades de Salford y Liverpool. Cuando regresó trabajó como economista asesor en el Banco Exterior de España y fue nombrado senador en las primeras Cortes democráticas.

Sin embargo, su actividad económica siempre ha estado acompañada por una producción literaria que le valió la Orden de las Artes y las Letras de España, otorgada por el Consejo de Ministros, por “su sobresaliente trayectoria literaria y por su pensamiento comprometido con los problemas de su tiempo”. El autor de La sonrisa etrusca y La sombra de los días siempre ha sido reconocido por su combativo pensamiento económico que le llevó a ser uno de los más activos críticos de la actual situación.

La situación no es de crisis financiera, sino de crisis de un sistema, por fortuna, en decadencia.

Cuando en 2011 recibió el Premio Nacional de las Letras no dudó en apoyar a todos los jóvenes que el 15 de mayo protagonizaron el movimiento 15-M o Indignados que solicitaba cambios en el modelo democrático y económico vigente. Dirigiéndose a todos ellos, expresó:

Es una clara manifestación de los jóvenes que quieren un mundo y no el capitalismo agotado. El sistema está roto y perdido, por eso tenéis futuro.

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