Sexting y gossiping, dos tendencias adolescentes peligrosas

En el mundo adolescente han surgido dos fenómenos relacionados con la telefonía móvil que conllevan diversos riesgos para los jóvenes, se trata del sexting y el gossiping.

El primero hace referencia al envío de textos e imágenes de índole sexual y el segundo a la difusión de cotilleos y maledicencias sobre compañeros de escuela. Ambos pueden acarrear consecuencias negativas tanto para los emisores como para los receptores, por ello los expertos se cuestionan la conveniencia de que un adolescente tenga un teléfono con Internet y recuerdan que en el momento en que una fotografía sale de nuestro móvil perdemos su control.

El sexting

Las primeras referencias del sexting datan de 2005, cuando un periódico australiano se hizo eco del uso masivo de los SMS para enviar referencias eróticas por parte de jóvenes estadounidenses, ingleses y australianos, con edades comprendidas entre los 13 y los 16 años.

Varios expertos consideran que durante la adolescencia la persona carece de madurez sexual, por lo que no es plenamente consciente de adónde le pueden llevar sus actos. Por ello, parece conveniente educar a los jóvenes en el correcto uso de la tecnología, puesto que la expansión de plataformas como Facebook o Tuenti, así como herramientas como WhatsApp o Snapchat ha favorecido el incremento de casos de sexting.

En WhatsApp, por ejemplo, los usuarios intercambian mensajes privados, algunos de ellos acompañados de imágenes y vídeos con carga sexual, confiando en la privacidad de las comunicaciones. Sin embargo, la seguridad puede fallar y terceras personas malintencionadas pueden acceder a los mensajes privados y difundir de forma masiva sus contenidos. Un ejemplo se vivió recientemente en España, cuando los alumnos de la Universidad de Deusto (Bilbao), que se comunicaron por WhatsApp aparentemente desde una red wifi pública, fueron espiados y sus mensajes privados, muchos de ellos de sexting, difundidos.

El gossiping

El gossiping, más reciente que el sexting, consiste en la creación de foros y salas de chat anónimas donde comentar rumores. Gracias a sititos como Informer ha llegado a convertirse en todo un fenómeno en Cataluña, donde pequeñas comunidades, como colegios y universidades, han creado sus propias páginas en redes sociales como Facebook para mantener informados a sus usuarios. Sin embargo, muchos de los comentarios que han ido apareciendo en estas páginas se referían a rumores y maledicencias sobre personas cercanas a la comunidad, con lo que se han contado por decenas las denuncias por calumnias y acoso de alumnos y profesores.

Por su parte, la Generalitat se ha visto obligada a activar un plan de información en escuelas y colegios universitarios, para concienciar a los alumnos de la importancia del derecho al honor y la intimidad frente a la libertad de expresión que permite la tecnología.

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