Al extranjero, cada vez más jóvenes

Los niños cada vez aprenden idiomas antes, prácticamente desde la guardería ya les están enseñando palabras en inglés, ven los dibujos en su idioma original y ya en el colegio reciben únicamente en inglés.

Esto hace que la tendencia de salir a estudiar un idioma crezca proporcionalmente. Y es que saben inglés mucho antes y tienen una base suficiente para salir al extranjero con menos años.

A partir de los 6 años, se puede enviar a los niños a campamentos de idiomas en España, que son una opción ideal para que sigan aprendiendo y practicando inglés durante la época estival mientras realizan actividades culturales, multiaventura o deporte. Pero incluso existe la posibilidad de campamentos diarios para los más pequeños, en los que el niño regresa a casa a dormir una vez terminado el día. Estos son los primeros contactos con una lengua extranjera, una manera de ir adaptándose y familiarizándose con esta experiencia antes de dar el salto al extranjero.

Este paso, que normalmente se venía produciendo entre los 12 y los 13 años, en los últimos años ha cambiado, y esta primera salida suele adelantarse a los 10 u 11 años, aunque los destinos no han variado ya que a estas edades tempranas se sigue escogiendo lugares más o menos cercanos geográficamente como Irlanda o Gran Bretaña, en los que los niños pasan de dos a cuatro semanas, y viajan en grupo acompañados por monitores. Aquí los chicos pueden alojarse con familias o en colegios y residencias, dos opciones buenas para hacer una inmersión total en el idioma con garantías y asegurándose la calidad del programa.

Según la Asociación Española de Promotores de Cursos en el Extranjero (Aseproce), de los 100.000 españoles que se prevé que salgan este año a estudiar un idioma en el extranjero, un 70% son menores de edad, por eso es muy importante escoger el curso en el extranjero de la mano de empresas legales y que ofrezcan seguridad a los padres que van a separarse durante unas semanas de sus pequeños.

Las ventajas que aporta a los niños y a los jóvenes es otro de los puntos a tener en cuenta a la hora de salir a estudiar un idioma, no solo porque conseguirán dominar un idioma, ya que esta es la única forma real de aprender un idioma, sino también porque el bilingüismo tiene beneficios para las capacidades cognitivas de los niños, y para el desarrollo personal. Según un estudio de la Universidad de Finlandia, las lenguas son la base para desarrollar otras facultades como la inteligencia, mejora el aprendizaje, la creatividad, la flexibilidad mental y las capacidades sociales.

Además, la estancia en otro país es una experiencia muy enriquecedora en todos los sentidos, ya que aprenderán a convivir, a ser más tolerante, puesto que tendrá que vivir en otras culturas, con otras costumbres y otras formas de vida. Le ayudará a la hora de tomar decisiones por si mismo lo que incrementa la autonomía, la responsabilidad y creatividad.

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