Trabajos sociales para los alumnos rebeldes

En ocasiones los institutos recurren a la expulsión temporal para mantener la disciplina dentro de los centros. Cuando un estudiante comete una falta grave es expulsado y enviado a casa. En Valencia, el joven además podría realizar trabajos sociales.

Cada centro educativo posee sus propias normas de convivencia que deben ser respetadas por todos los miembros de la comunidad educativa, entre los que se incluyen los alumnos. Valencia propone que al estudiante que cometa una infracción grave se le imponga la realización de trabajos sociales, como limpiar calles o atender a ancianos, durante los días que dure su expulsión.

Para llevar a cabo esta propuesta, la Generalitat Valenciana tiene previsto firmar convenios con los ayuntamientos para que oferten opciones para los estudiantes infractores. Según Beatriz Gascó, directora general de Innovación, Ordenación y Política Lingüística de la Generalitat:

El objetivo no es otro que intentar disuadir de un mal comportamiento, porque si el estudiante se acaba quedando en casa no se evita que pueda reproducir una mala conducta, no ayuda a recapacitar al alumno.

La iniciativa, que se enmarca dentro del plan que pondrá en marcha la Administración educativa el año que viene para luchar contra el abandono escolar, toma como referencia una experiencia piloto que se ha llevado a cabo en Torrent, donde los alumnos de Secundaria amonestados y expulsados realizan visitas guiadas a bibliotecas municipales y se les motiva para mejorar su rendimiento académico y reorientar su conducta en el aula a través de los libros.

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