Padres y profesores abogan por repensar los deberes del cole

Prácticamente la gran mayoría de estudiantes, grandes y pequeños, han tenido que dedicar cierto tiempo a hacer deberes escolares esta Navidad. Algunos los terminaron  rápido y a tiempo y otros necesitaron hasta el último momento para acabar de rellenar fichas, solucionar operaciones matemáticas o leer alguna lectura.

Realizar tareas escolares en casa es una actividad que algunos consideran de gran importancia, mientras que otros, en su gran mayoría padres y alumnos, la ven como innecesaria y generadora de conflictos familiares.

Últimamente, tanto defensores como detractores de los deberes escolares consideran que la Administración debería dictar ciertos criterios y recomendaciones al respecto de estas tareas. En algunos países como Francia, las leyes educativas dedican todo un capítulo a orientar sobre el trabajo y tareas que los alumnos deben realizar en casa, en cambio en España no hay ningún documento legal que nos hable sobre este tema.

El hecho es que el asunto de los deberes queda totalmente en el aire y es responsabilidad de cada centro, o incluso de cada maestro, organizar estas tareas. Aún y habiéndose agrupado varias AMPAS en la Confederación Española de Asociaciones de Padres de Alumnos (Ceapa) para pedir que se establezcan unos limites a la sobrecarga de deberes que sufren los alumnos, la nueva ley orgánica de mejora de la calidad educativa, la LOMCE, aún en fase de borrador, no hace ninguna mención reguladora sobre el asunto.

Realmente se trata de un tema controvertido y que cada uno trata como quiere. Actualmente hay centros que ponen deberes y otros que habilitan espacios y dedican un tiempo dentro de la jornada escolar para que los estudiantes avancen sus tareas antes de irse a casa. Cada centro se gestiona a través de su claustro de profesores. Lo cierto es que hay docentes que no están de acuerdo con el hecho de ponerles deberes a los niños en periodos vacacionales como Navidad o Semana Santa. Éstos son periodos cortos de tiempo que los alumnos deberían dedicar a la familia y a acudir a actividades culturales y de ocio, como nos cuenta María Vinuesa, vicepresidenta de un grupo de maestros. En cambio, a partir de cierta edad, como los 9 o 10 años, este volumen de tareas podría irse incrementado gradualmente y así conseguir que los alumnos puedan ir adquiriendo mayores responsabilidades poco a poco.

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