Las mentiras piadosas de los padres

Rememorando al entrañable Pinocho, cuántas veces los pequeños habrán oído eso de si mientes te crecerá la nariz o si no estudias te crecerán orejas de burro. Y es que los padres no se cansan de mentir, aunque sea de manera piadosa, a los hijos.

Algunas veces, los progenitores pueden utilizar la mentira para mejorar la conducta de los menores, por ejemplo, aprovechando las recién pasadas Navidades, seguro que más de uno amenazó a su prole con tener sólo como regalo de Reyes carbón sino se portaban adecuadamente.

Según un estudio realizado en noviembre del año pasado por la firma Warburtons, en el que participaron más de 2.000 familias, más del 90% de los padres del Reino Unido utiliza la mentira como herramienta para conseguir que sus hijos se comporten de determinada manera. De hecho, un padre británico cuenta como promedio más de 3.000 mentiras piadosas a su hijo durante su niñez.

Podríamos decir que lejos queda ese consejo para padres que repetían Les Luthiers: “a los niños hay que decirles siempre la verdad”, puesto que a los pequeños se les explica que deben irse pronto a la cama para que venga el ratoncito Pérez o Santa Claus o para que no aparezca el hombre del saco, por ejemplo.

Parece ser que los padres creen que las mentiras funcionales pueden influir en el comportamiento de sus hijos, ya sea para lograr que se coman la verdura, que estén quietos o tranquilos, pongan fin a una mala conducta o se conformen sin que se les compre algo que hayan pedido.

Sobre Elena

Licenciada en Pedagogía, colaboro desde hace años en varios proyectos de la Asociación de Prensa Juvenil, ¡incluido este fantástico periódico! :)

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