200 años del primer cuento de los hermanos Grimm

Quien más, quien menos, todos hemos leído cuentos de los hermanos Grimm que, desde que fueran escritos en el siglo XIX, han sido versionados tanto en el papel como en la gran pantalla.

Quizás las adaptaciones que conservamos de los cuentos de los hermanos Grimm son menos macabras que las historias originales, edulcoradas para el público infantil por la factoría Disney, en más de una ocasión.

Pero los relatos, cuya primera publicación cumple 200 años y surgen a partir del interés por asegurar la supervivencia de la tradición alemana de cuentos populares, son mucho más crudos y menos apropiados para la infancia.

Los hermanos Grimm decidieron recopilar los cuentos de Caperucita Roja y Pulgarcito, entre otros personajes, provenientes de la tradición oral y de manuscritos. En sus historias encontramos, además de moralejas, datos y detalles que puede ser que desconociéramos.

Por ejemplo, en el relato de Blancanieves, su madre intenta acabar con la vida de la joven hasta en cuatro ocasiones; en Rapunzel la muchacha vive vigilada en una torre por una bruja porque sus padres hacen un trato con ésta; y en Cenicienta, sus hermanastras deciden amputarse los pies para que quepan en el famoso zapato, sin embargo son descubiertas y unos pájaros les arrancarán los ojos.

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