Nuestro cuerpo, ¿una batería?

El futuro descrito en Matrix puede que no sea tan propio de la ciencia ficción.

Varias investigaciones han revelado que los pequeños impulsos eléctricos que producimos los seres humanos podrían recargar las baterías de pequeños dispositivos electrónicos.

A pesar de lo que puedan pensar algunos lectores, la idea no es nueva. Así, los latidos del corazón ya han sido aprovechados para alimentar marcapasos creados por el cardiólogo Paul Roberts, del University Hospital Southampton.

¿Veis la paradoja? Una persona con problemas de corazón alimenta la batería del marcapasos con su maltrecho órgano vital…

En la misma línea se mueve el proyecto del profesor Steve Beepy, en la Universidad de Southampton, quien trabaja para que la ropa pueda generar energía, bien sea a través del calor que desprende el cuerpo o por el movimiento.

Sería mejor poner esto en tu zapato o calcetín, para aprovechar la fuerza que uno hace cuando camina.

En la Universidad de Cranfield, Inglaterra, han observado las posibilidades que este tipo de tecnología puede representar para el ámbito militar ya que los soldados a menudo tienen que cargar con pesadas baterías. De este modo, los científicos ya están trabajando en dispositivos para las rodillas de los militares que acumularían la energía al moverse.

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